En momentos de transición profesional, la reacción instintiva es buscar respuestas rápidas. Queremos certezas, planes que nos devuelvan la sensación de control. Es comprensible: la ambigüedad incomoda, y el liderazgo suele asociarse con tener claridad antes que preguntas.
Con los años he aprendido que no siempre se trata de resolver el caos de inmediato. A veces, el trabajo más importante es aprender a habitarlo con consciencia.
Las transiciones que no aparecen en el organigrama
Hay cambios que no se explican en una reestructura ni se resuelven con una decisión estratégica. Son internos. Silenciosos. Se manifiestan como una necesidad de elevar el propio liderazgo, la búsqueda de un cambio, el ajuste de prioridades, o nuevas perspectivas sobre lo que consideramos éxito o impacto.
Cuando no nos damos permiso para escuchar ese movimiento interior, corremos el riesgo de generar movimiento en una dirección que ya no nos representa.
Y aquí está la paradoja: volver al centro en esos momentos no es detener el liderazgo. Es afinarlo.
Depuración consciente, no expansión forzada
Volver al centro es observar con honestidad:
- ¿Qué expectativas siguen siendo propias y cuáles ya no lo son?
- ¿Dónde estoy invirtiendo mi energía? ¿Conviene mantenerla así?
- ¿Qué necesita ser ajustado antes de seguir avanzando?
La madurez profesional no siempre se expresa en hacer más. Se expresa en elegir mejor. En sostener conversaciones más honestas con nosotros mismos. En permitir que la identidad del líder evolucione junto con la persona.
El verdadero crecimiento no siempre se ve como expansión inmediata. A veces se parece más a una depuración consciente, a una simplificación interna que abre espacio para una forma de liderazgo más clara, más humana y más sostenible.
El liderazgo que emerge de la transición
Las transiciones profesionales bien habitadas no nos devuelven al mismo lugar. Nos llevan a un liderazgo distinto: uno que ya no necesita probarse constantemente, que puede sostener la incertidumbre sin reactividad, que toma decisiones desde la claridad interna y no solo desde la urgencia externa.
Acompañar a líderes en estas transiciones es presenciar cómo la pausa consciente se convierte en el acto más estratégico que pueden realizar.
Cuando un líder vuelve al centro, no regresa con las mismas respuestas. Regresa con mejores preguntas. Y eso transforma todo.
AUTOR: María Luisa Velasco Consultora y Executive Coach con más de veinte años de experiencia liderando transformación humana y desarrollo organizacional en empresas de alto impacto. Se especializa en acompañar a líderes en momentos de transición, ayudándoles a clarificar su dirección y fortalecer su presencia. Ha trabajado con comités ejecutivos y consejos de administración en sectores diversos como finanzas, retail, tecnología, turismo y energía, siempre desde un enfoque de liderazgo consciente y estratégico.
